Nuestra historia

Doña Pola, la reina de los chicharrones

Esta historia nunca había estado escrita en un solo lugar. La contamos aquí como se cuenta en la mesa: despacio, con orgullo y con hambre.

El letrero de letras amarillas CHICHARRONERIA DOÑA POLA sobre el muro de la casa
El letrero sobre la avenida América, 2007. Foto: Daniel Semper.

El comienzo

Una huerta y un molle

En lo que entonces era una huerta de frutales a las afueras de Cochabamba, Pola Arauco Taborga encendió su primer fuego junto a su esposo. Nadie le enseñó a cocinar: "nadie me enseñó", contaba ella misma. La gente salía de la ciudad para comer chicharrón sentada en el pasto, bajo un molle que todavía da sombra al patio.

Tronco retorcido y follaje fino de un molle centenario (Schinus molle)
Un molle centenario (Schinus molle). El de la casa sigue en pie en Cala Cala. Foto: Rhododendrites (CC BY-SA 4.0).

Los años dorados

La mesa de los presidentes

La fama del chicharrón de doña Pola cruzó el país. Por sus mesas pasaron los expresidentes René Barrientos, Víctor Paz Estenssoro y Hugo Bánzer, además de ministros y futbolistas. Ella siguió cocinando igual: a leña, en sus peroles de cobre, sin apuro.

Mesa larga de madera puesta con platos y vasos en un patio de adobe, con sombras de árboles
La mesa puesta bajo los árboles, como las de entonces. Imagen ilustrativa.

La posta

Cuatro hijas, una receta

Sus cuatro hijas crecieron entre peroles y tomaron la posta con los años, preparando todo personalmente como lo hacía su madre. La casa de Cala Cala quedó en manos de la familia, que guarda la receta y la manera de hacer las cosas.

Doña Pola al centro, tomada de las manos de sus cuatro hijas
Doña Pola y sus cuatro hijas. Foto: Los Tiempos (2020).

2010

El fuego llega a Santa Cruz

La familia llevó el sabor cochabambino al oriente, con casa sobre el 4to anillo de Santa Cruz. El mismo chicharrón, la misma garapiña, ahora también con pedidos por WhatsApp.

Patio tropical con mesas de madera bajo árboles frondosos y piso de terracota
Un patio cruceño, en espíritu. Imagen ilustrativa; la foto de la sucursal llega pronto.

Enero de 2020

Adiós a la reina

Doña Pola falleció a los 93 años y su partida fue noticia nacional. Cochabamba la despidió con un honor cívico: descansa en el sector de personajes notables del Cementerio General. Los periódicos la llamaron lo que siempre fue: la reina de los chicharrones.

Doña Pola, sentada con su bastón junto al perol gigante de chicharrón
Doña Pola junto a su perol, a los 91 años. Foto: Los Tiempos (2018).

2021

Patrimonio de Cochabamba

El municipio declaró a la chicha y al chicharrón Patrimonio Cultural Inmaterial y Gastronómico, y creó su día propio, el segundo domingo de septiembre. Lo que doña Pola cocinó toda su vida es hoy, oficialmente, cultura.

Hoy

El mismo fuego

Sus hijas mantienen viva la receta. El molle sigue en pie, los peroles siguen sobre la leña, y los fines de semana el patio se llena de familias, como desde el primer día.

Cocinera de delantal junto a un perol colmado de chicharrón, con el vapor de un segundo perol al fondo
El perol de la casa en plena faena. Foto: Opinión (2014).
"Yo tengo 91 años, me vienen pues de todas partes por mi chicharrón."
Doña Pola, dos años antes de partir · Los Tiempos, 2018

La mejor forma de conocer esta historia es probarla. Lo esperamos un fin de semana, en Cochabamba o en Santa Cruz.

La historia sigue en la mesa: la carta