Esta historia nunca había estado escrita en un solo lugar. La contamos aquí como se
cuenta en la mesa: despacio, con orgullo y con hambre.
El comienzo
Una huerta y un molle
En lo que entonces era una huerta de frutales a las afueras de Cochabamba, Pola Arauco Taborga encendió su primer fuego junto a su esposo. Nadie le enseñó a cocinar: "nadie me enseñó", contaba ella misma. La gente salía de la ciudad para comer chicharrón sentada en el pasto, bajo un molle que todavía da sombra al patio.
Un molle centenario (Schinus molle). El de la casa sigue en pie en Cala Cala. Foto: Rhododendrites (CC BY-SA 4.0).
Los años dorados
La mesa de los presidentes
La fama del chicharrón de doña Pola cruzó el país. Por sus mesas pasaron los expresidentes René Barrientos, Víctor Paz Estenssoro y Hugo Bánzer, además de ministros y futbolistas. Ella siguió cocinando igual: a leña, en sus peroles de cobre, sin apuro.
La mesa puesta bajo los árboles, como las de entonces. Imagen ilustrativa.
La posta
Cuatro hijas, una receta
Sus cuatro hijas crecieron entre peroles y tomaron la posta con los años, preparando todo personalmente como lo hacía su madre. La casa de Cala Cala quedó en manos de la familia, que guarda la receta y la manera de hacer las cosas.
Las hijas de doña Pola (foto familiar por llegar)
2010
El fuego llega a Santa Cruz
La familia llevó el sabor cochabambino al oriente, con casa sobre el 4to anillo de Santa Cruz. El mismo chicharrón, la misma garapiña, ahora también con pedidos por WhatsApp.
Un patio cruceño, en espíritu. Imagen ilustrativa; la foto de la sucursal llega pronto.
Enero de 2020
Adiós a la reina
Doña Pola falleció a los 93 años y su partida fue noticia nacional. Cochabamba la despidió con un honor cívico: descansa en el sector de personajes notables del Cementerio General. Los periódicos la llamaron lo que siempre fue: la reina de los chicharrones.
Doña Pola (retrato familiar por llegar)
2021
Patrimonio de Cochabamba
El municipio declaró a la chicha y al chicharrón Patrimonio Cultural Inmaterial y Gastronómico, y creó su día propio, el segundo domingo de septiembre. Lo que doña Pola cocinó toda su vida es hoy, oficialmente, cultura.
Hoy
El mismo fuego
Sus hijas mantienen viva la receta. El molle sigue en pie, los peroles siguen sobre la leña, y los fines de semana el patio se llena de familias, como desde el primer día.
"Sus hijas mantienen viva la receta."
La mejor forma de conocer esta historia es probarla. Lo esperamos un fin de semana,
en Cochabamba o en Santa Cruz.